Los pinos implantados trajeron consigo hongos que viven asociados a sus raíces (micorrícicos). En la zona, el más registrado es Suillus granulatus, un 'hongo de pino': tiene registros validados en Mar de las Pampas, Mar Azul, la Aldea Hippie y la Reserva Faro Querandí, y la mayoría de las observaciones (30 km a la redonda) son de marzo a mayo, es decir, otoño. Cerca, en los pinares de Pinamar y Cariló, también hay registros de níscalo (Lactarius deliciosus) y de varias Amanita tóxicas: Amanita muscaria (iNaturalist, Pinamar 2024), Amanita pantherina (primera cita para Argentina, en Cariló bajo pino marítimo) y Amanita gemmata (primera cita para Argentina, también en Cariló bajo pino marítimo). La Amanita phalloides, el hongo que causa la mayoría de las muertes por intoxicación, crece bajo robles y pinos según el Centro Nacional de Intoxicaciones; no encontré registros publicados en los pinares de Villa Gesell, pero sí en la provincia de Buenos Aires (San Miguel desde 1941, San Vicente, Pereyra Iraola, Moreno). Los casos se concentran en otoño (marzo a junio). Ninguna fuente encontrada habla de fiestas o recolección gastronómica organizada en estas localidades. Advertencias de fuentes oficiales y académicas: no existe ningún método casero (ajo, plata, vinagre, hervor, olor, mordidas de animales) que distinga un hongo tóxico; cocinar o secar no elimina las toxinas; con Amanita phalloides los síntomas pueden tardar entre 6 y 24 horas o más y aparentar mejoría antes del daño hepático; ante cualquier síntoma tras comer hongos hay que ir a la guardia llevando un ejemplar (envuelto en papel, no en plástico) y anotar la hora. Teléfono: Centro Nacional de Intoxicaciones (Hospital Posadas) 0800-333-0160, gratuito, las 24 horas.